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EDUCACIÓN ES CLAVE PARA MEJORAR LA PRODUCTIVIDAD DEL TRABAJO

La productividad del trabajo no sólo depende de la cantidad, sino también de la calidad, el grado de formación y la experiencia de las personas que participan en un determinado sector.

Al hablar de inversión, se asocia generalmente con inversiones del tipo financiero, en fondos mutuos, acciones y otros instrumentos. Sin embargo, aún antes de disponer de recursos para efectuar este tipo de negocios, tomamos decisiones que también corresponden a opciones de inversión, pero que tienen que ver con la educación y formación profesional.

En términos económicos se considera el trabajo como uno de los principales factores de producción. La productividad de este factor no sólo depende de la cantidad, sino también de la calidad, el grado de formación y la experiencia de las personas que participan en un determinado sector productivo.

El grado de formación de las personas corresponde al conjunto de conocimientos, habilidades, destrezas y talentos que pueden adquirir, principalmente en instituciones de educación formal, y que le permitirán desarrollar una actividad laboral. Lo anterior significa que estas capacidades son más bien adquiridas, no innatas, y se complementan con la experiencia laboral, que pasa a ser una vía de educación no formal.

Estas capacidades son más bien adquiridas, no innatas, y se complementan con la experiencia laboral, que pasa a ser una vía de educación no formal.

Bajo este criterio, la educación es un factor muy relevante y corresponde a decisiones de inversión a largo plazo y que comienza con la selección de instituciones de educación primaria y secundaria principalmente por parte de los padres para seguir, posteriormente, con la selección de una carrera técnica o profesional por parte de los jóvenes.

La característica de este capital humano adquirido es que es indisociable a la persona que lo posee, ya que ésta no se puede deshacer de él, y le permite ofrecer sus servicios de capital humano en el mercado del trabajo, accediendo a mejores oportunidades laborales.

Tipos de formación profesional

En la formación profesional, no solo se considera la elección de una carrera, que puede ser técnica o profesional, sino que también se incluye la capacitación y los programas de formación continua. En muchos casos, el acceso a la formación profesional no es inmediato, por problemas de financiamiento, por ejemplo, y los jóvenes deben estudiar una carrera técnica de nivel superior (TNS) para acceder a oportunidades laborales más específicas, con el espíritu de continuar estudios a medida que existan mejoras económicas en lo laboral.

Las carreras técnicas de nivel superior son aquellas que tienen una duración mínima de 1.600 horas, cuyo título técnico le entrega al egresado las capacidades y conocimientos requeridos para desempeñarse en una especialidad de apoyo al nivel profesional. Durante el periodo 1984-2015, la matrícula técnica ha mostrado una importante concentración en sólo dos áreas del conocimiento, que son Tecnología y el área de Administración y Comercio, con más del 60% de la matrícula total (Fuente: Evolución de la matrícula Técnica de Nivel Superior, SIES).

Es común encontrar en el mercado la existencia de profesionales que terminan trabajando en áreas distintas a la que estudiaron, por lo que deciden volver a las aulas a cursar una segunda carrera de pregrado.

Hoy existen variados programas de desarrollo profesional impartidos por instituciones de educación superior, que apuestan por ofrecer programas de prosecución de estudio para los egresados de TNS que así pueden lograr obtener un título profesional. Estos programas tienen flexibilidad horaria, se imparten por lo general en formatos vespertinos y reconocen los conocimientos en áreas afines que acrediten los postulantes.

Asimismo, es común encontrar en el mercado la existencia de profesionales que terminan trabajando en áreas distintas a la que estudiaron, por lo que deciden volver a las aulas a cursar una segunda carrera de pregrado, en que también existen alternativas que reconocen la formación básica de la educación superior para enfocarse en los conocimientos técnicos avanzados de la carrera, permitiendo que el profesional obtenga un segundo título profesional en menos tiempo. Por ejemplo, los programas de continuidad de estudios conducentes al título de Ingeniería Comercial para profesionales del área de administración.

Formación continua

Hoy, la obtención de un título profesional ya no es el objetivo final de toda persona, sino que la competencia laboral y el afán de diferenciarse del resto de profesionales obligan a realizar diversas capacitaciones y cursos de formación profesional que permitan agregar valor a su currículum. Esto es, comienza el proceso de reinversión.

Cursos de capacitación, diplomas, diplomados, magíster y, en un plano más académico, los doctorados y postdoctorados permiten a los profesionales perfeccionarse en un área específica o pasar por un proceso de actualización en temas que muchas veces son muy dinámicos. Cualquiera sea el formato, permiten agregar conocimientos, habilidades y, en el caso de la educación continua, redes de contacto que aportan un tremendo valor al stock de capital humano que ya tiene el profesional.

Por tanto, podríamos señalar que la formación profesional tiene un comienzo, pero puede que nunca termine, pues depende de las expectativas y desafíos que cada persona se imponga.

 

Karin Bravo Fray
Directora Programas Advance, Facultad de Economía y Negocios
Universidad San Sebastián, sede Concepción

 

Fuente: Diario Concepción